NECESIDADES
El estilo de vida de las personas que habitamos en los países industrializados ha cambiado de forma muy rápida en las últimas décadas. Los ritmos y costumbres naturales han dado paso a ritmos y hábitos artificiales que generan condiciones poco saludables:
-Sedentarismo y falta de ejercicio.
-Malos hábitos alimentarios: Aumento del consumo de harinas, sal y aceites refinados, derivados cárnicos y lácteos, alimentos procesados altos en grasas y azúcares, abuso de aditivos y calorías vacías, falta de fibra y consumo de “comestibles” ¡¡¡¡¡.
-Origen Industrial de los alimentos: Monocultivos que agotan los micronutrientes, abonos artificiales, cría intensiva de animales para consumo humano.
-Exposición a tóxicos y xenobióticos oxidantes, radicales libres: En la propia alimentación (medicación, aditivos alimentarios, grasas hidrogenadas, pesticidas, herbicidas, utensilios de cocina inapropiados) y tóxicos ambientales (contaminación industrial, metales pesados, detergentes, pinturas, materiales de construcción, tintes, etc)
-Exposición a estrés electromagnético; generador de radicales libres y daño oxidativo en las células ( móvil, wifi, antenas, microondas, cableado eléctrico, transformadores)
-Estrés: Ritmo de vida acelerado, malos hábitos de respiración, relajación y sueño.
Estas circunstancias pueden producir diversos trastornos a las personas en los países industrializados que van, desde la sobrecarga digestiva y metabólica, a la reducción de los mecanismos naturales de depuración, alteraciones cardiorespiratorias, de las mucosas y alergias (trastornos)
Cuando nuestra alimentación se desequilibra perdemos progresivamente capacidad de adaptación porque al obligar a nuestros sistemas a funcionar bajo tensión (stress) sin reponer los nutrientes, generamos más estrés y nos mantenemos en un círculo sin salida.
Uno de los órganos más afectados por el estrés, el ritmo acelerado y las emociones negativas (como son la preocupación, la ansiedad o la frustración) es el hígado. Este órgano es el principal laboratorio del organismo, almacenando y proveyendo de nutrientes a la sangre mientras la filtra constantemente, asegurándose de la detoxificación completa del organismo.
Su bloqueo o sobrecarga, aunque sea parcial, genera una multitud de síntomas y alteraciones que repercute en todos los tejidos, en nuestro nivel de energía y vitalidad.
Por todos los motivos citados anteriormente, se produce una acumulación de sustancias nocivas en el cuerpo.
Todas las personas acumulamos muchas de estas sustancias oxidativas y radicales libres a lo largo del día y de una vida. Unas se generan en el interior y otras en el exterior, pero no hay duda de que son responsables del envejecimiento celular, de la toxificación de las células, de respuesta inflamatoria y de muchas trastornos crónicos.
La mayoría de los vegetales, semillas, hortalizas y frutas son una fuente generosa de antioxidantes capaz de hacer frente a este daño químico pero lamentablemene no siempre las consumimos en cantidad y calidad apropiadas.
Los hábitos alimenticios y nutricionales son muy importantes para ti por dos razones: “por lo que tomas y por lo que no tomas.”
Los nutrientes esenciales son la base del equilibrio de los sistemas de adaptación y respuesta del organismo.
Entendemos que una nutrición completa es necesaria para que todos nuestros órganos y sistemas funcionen óptimamente, de esta forma poder hacer frente a los desequilibrios originados por nuestro mundo industrializado, por estrés, enfermedad o malos hábitos alimenticios.
Como veremos, la tintura de ajo negro contribuye significativamente a mantener una alimentación equilibrada y rica en nutrientes que en muchas ocasiones no ingerimos en nuestra dieta habitual, lo cual es indispensable para sentirnos mucho más sanos(saludables) y con mayor vitalidad.
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